martes, julio 28

Mudanza

La muerte es el único límite insalvable.
Quiero creer en los reencuentros más allá de toda distancia.

jueves, mayo 14

Excusas

La garganta,
las fechas,
el clima,
el tiempo que avanza irrefrenable,
tiempo y distancia,
distancia y tiempo,
la disolución de los motivos,
la vida muerta,
la muerte en vida,
los recuerdos,
los recuerdos amados,
el odiar que sean recuerdos,
todas las posibilidades
y ninguna.

martes, marzo 3

Lunes sabor lunes

Ha sido un lunes con sabor a lunes. Hacía tiempo que no lo sentía, llegar a la noche cansado, satisfecho, sintiendo que he sido productivo. Es una antigua novedad que me hace sentir bien.
Y así se empieza a cerrar una etapa, un paso en un camino que ha resultado más largo de lo que debería, pero que a pesar de las peleas, sobre todo conmigo mismo, los desganos, las oscuridadades, se va dando lentamente.
Y de esta larga fase de hibernación, se va anunciando una primavera. ¿Qué otras novedades traerá esta nueva estación? ¿A dónde llevará mis pasos? Poco a poco y paso a paso, todo se irá descubriendo.
Salvar un último examen, comenzar un período de prácticas en un espacio nuevo y fascinante, son para mí logros inmensos.
Y esto recién empieza.


miércoles, julio 30

No puedo llorar*

No puedo llorar
No me enseñaron.
No puedo mojar tu piel
Y sin embargo mi voz
No logra decir adiós
Quiere llorar
No puedo llorar
Y me voy yendo
No puedo llorar, no ves
Que no sé adónde mirar
Que no podré respirar
Que no hay lugar
Dónde llorar
Si lo supiera
Sería el primero en ir
A conocer la razón
A desterrar el dolor
A respirar

(Jaime Roos)





* cuando uno no tiene palabras, a veces las palabras aparecen en boca de otro, para ayudarnos a poner nombres, para ayudarnos a poner melodías, para meterse dentro del corazón, para apropiárnoslas...

miércoles, enero 8

Un paso.

Reconocer que uno no puede.

Ese es el primer paso: caer en la cuenta de que por ese camino no hay salida. Que hay que encontrar otro. Que quizá haya incluso que retroceder sobre los propios pasos para salir del enredo. Tomar conciencia de que en alguna esquina le erramos al camino y tomamos la primer decisión equivocada, que nos llevó a otra y a otra...

En algún rincón se quedaron los sueños, quizá en ese mismo, o en otro también se quedaron las sonrisas, el sentido de todo, la fe, la capacidad de lucha, el corazón, incluso la propia identidad.

Y los restos, lo poco que queda, está profundamente guardado tras una coraza impenetrable donde nadie puede llegar, salvo esos puntuales y mágicos momentos, el encuentro con personas mágicas, o mágicas distracciones, ante los que el escudo se debilita, las barreras caen, y el corazón queda al descubierto. Pero un corazón tan apaleado y débil se retrae al primer signo de conflicto, y la coraza se restaura, y las barreras vuelven a separar las realidades. Y así las relaciones se rompen y la soledad lo tiñe todo con su color oscuro y tenebroso.


Y detrás de la máscara de tranquilidad y paz, cómo duele...

Reconocer que uno no puede. Que se necesita ayuda. Se dice que por ahí empieza el cambio. Desde el fondo de una cueva no queda más camino que salir hacia donde brilla la luz.